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El Chuguanaco.
El Chuguanaco (del cordobes quiasé vo huanacó, Nombre científico ‘Escupim Rostrus’) es una criatura mitológica de la familia de las llamas, que posee cabeza de guanaco, cuerpo de hombre sin depilar y una cartera Louis Vuitton haciendo juego. Carece de papilas gustativas, lo que equilibra con unas glándulas salivales del doble del tamaño normal de un guanaco común y silvestre.
A veces se lo representa en los carnavales locales como un peronista en época de elecciones y sin capital como para comprarse una mach 3. Se dice que tiene la facilidad de escupir tres litros de saliva de una sola vez, paralizando a su víctima del asco y pudiendo llenar sus pulmones con este liquido espeso para ahogarla. De acuerdo a las leyendas locales, se lo ve siempre muy bien acompañado de felinos nocturnos y un pingüino vinero. Se cuenta también, que en ocasiones, a raptado bellas doncellas para darlas en sacrificio al rey del cuarteto cordobes, La Mona Gimenez.
Parece tener su origen en la puna jujeña, ya que se lo ve representado, por el año 1200 A.C, en los telares y pinturas de los pueblos originarios. Una leyenda incaica relata que el Chuguanaco fue el hijo del 12º emperador ‘Chantah’ y una llama que luego fue otorgada a los Dioses en sacrificio. Este fue condenado a la vigilia de los campos y solo tenía permitido salir de noche, costumbre que se torno perturbadora y lo llevo a los excesos de alcohol y drogas que hoy se conocen. Aun que fuentes mas recientes citan que esta bestia estaba condenada a alimentarse de fermento de maíz y vino tinto en tetrabrick por ser fruto de la relación imperdonable entre los jóvenes pastores y las llamas que estos tenían a su cuidado. Se dice que en el siglo II este especimen emigro hacia los cerros cordobeces en busca de tranquilidad y un buen ferne’ para pasar el invierno.
El pueblo Quechua daba al Chuguanaco el poder de curación del pie de atleta y los sabañones. Entrando así en la categoría de bicho curandero, como El Mono Titi Fernandez, La Mantís Mano-santa y El Gato con botas, relacionándolo a éste último por medio de un primo segundo.
Muchas historias y sueños se relacionan con esta bestia autóctona de estas tierras, regando una niebla de misterio y leyenda sobre su existencia. Pero hasta el día de hoy muchos dicen verlos en los bailes cordobeces, bailando al ritmo del cuarteto mientras le convidan una birra o un ferne’ .


